jueves, 2 de julio de 2020

Miénteme siempre

Miénteme siempre,
a cada instante,
pero hazlo con la dulzura
de una madre atenta y amorosa.

Miénteme siempre,
con todo tu cuerpo, labios y dientes,
con la gracilidad de un ángel y la sensualidad
de una serpiente.

Miénteme siempre,
pero con el corazón henchido de sueños y promesas,
con todas tus caricias, besos y sonrisas,
con la mirada helada de un asesino y la plegaria
de un penitente.

Miénteme, miénteme, miénteme
amor,
pero hazlo
mirándome
fijamente
a los ojos.

miércoles, 1 de julio de 2020

Aprenderé todas las lenguas

Aprenderé todas las lenguas,
recorreré despacio, con la yema imperfecta de mis dedos
los espacios que separan
las letras de tu cuerpo.

Aprenderé del Silencio
que el sonido surge de la nada,
y en el vacío hallaré mi voz,
para que tú me escuches,
para que tú me entiendas,
para que tú me quieras.

Aprenderé todas las señales
hasta hallarte
entre las cadencias de sonidos huecos
y el profundo ruido del mundo.

Ven y mira

Ven y mira. Y miré (Apocalipsis 6: 1-17)

Ven y mira. Y miré.
El tiempo se detuvo, los colores del cielo empalidecieron,
un vacío se abrió, inmenso,
ante mí surgió un brillante caballo azabache.
Sobre él un jinete imponente, frágil, etéreo, contundente.
- Abrázame muerte, fuerte, muy fuerte; - le dije,
que quiero volver a vivir,
grité. - volver a vivir.

Abrázame, acúname entre tus pechos,
mi amada muerte.
Quiero un nuevo presente, aquí, ahora, solo
nuestro.
Muerte dulce, abrázame no tan fuerte.
Que necesito volver a la vida,
tener un nuevo presente,
nuestro. 

Y la muerte apretó…

Somos mil pedazos