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viernes, 9 de octubre de 2020

Hoy no he vivido

Hoy no he vivido, 

no he contemplado el

mecimiento acunado de las hojas, 

el batir de alas de una mariposa, 

el juego perpetuo de un sol anaranjado. 


Cierro los ojos, y no he vivido, 

no vi la sonrisa franca, 

el tacto casual de unas manos, 

el saludo desconocido, 

el acto sincero del que pasa a mi lado.


Cubro con mis manos 

mis oídos, y no he vivido,

no escuché

el sonido de una carcajada lejana,

el grito de un improperio,

el murmullo de pasos que se alejan,

el eco de la calle.


Abro mis manos al vacío,

no acaricié el sillón olvidado de mi cuarto,

la hierba húmeda de la mañana,

el vello de unos brazos ajenos,

el goce de una cara infantil. 


Pasa el tiempo, 

el otoño deja a su paso más dudas, 

más momentos perdidos. 

La sonrisa de un hijo, no la vi. 

El abrazo de un padre, no lo sentí. 

La mano de un amigo, no la apreté. 

El amor de una amante, no lo exprimí. 


Abramos ojos, oídos, manos y piel, 

miremos alrededor,

despacio, 

y agarremos con fuerza el momento, 

para no volver 

a no vivir.

jueves, 13 de agosto de 2020

A la RAE

Remito esta carta a la RAE,
a Santiago Muñoz, incluso
a Antonio Pérez-Reverte,
a quien convenga carajo.
Solicito, humildemente,
que eliminen ya,
de los libros de texto,
de la conjugación verbal:
condicionales, futuros y pretéritos.
Simples y compuestos.
(No entraré en imperativos,
ni en tiempo ni en modo).

Solicito, humildemente,
que dejen solo el presente,
el que indica aquí y ahora,
no quiero saber nada de hipótesis ni deseos,
que se joda el subjuntivo,
perdón, que me caliento…
Que quemen el resto
de manera perfecta o imperfecta,
me da igual,
pero que desaparezcan.

Por último, solicito,
humildemente,
y con esto acabo,
que animen a usar a la gente
más verbos transitivos:
querer, amar, desear, perdonar…
Atentamente, su humilde servidor
en el presente.

Bésame

Bésame con todos los besos
que tu boca ha dado.

Quiéreme con todo el amor
que tu corazón ha regalado.

Estréchame con todos los abrazos
que tus brazos han brindado.

(Déjame ir con todas las lágrimas
que tus ojos han derramado).

La cena con la muerte

Ayer quedé con la muerte,
lo resumiré, en breve,
era nuestra primera cita,
cena, velas, música y
lo que se tercie.
-Cocino yo, es mi casa,
faltaría más, -le dije.
Mientras me preparaba encendí el horno.
Llegó la visita, puntual
como no podría ser de otra manera.
Capucha, guadaña, etc.,
lo típico de la primer cita.
-Estás algo delgada -le comenté.
-Has de comer más, mujer.
Hablamos de mi trabajo,
de su trabajo:
que si las clases, los aprobados,
las pandemias y los hospitales privados.
Un buen rato,
no sabía que esta mujer hablara tanto.
Un olor a quemado nos hizo callar,
se ha quemado la cena grité
alarmado.
No pasaba nada, reímos como locos.
Entonces saqué las velas para crear ambiente,
con las risas, ya relajados,
ella se había bajado la capucha negra,
brillante calavera a la luz de los llamas.
Qué bella estaba…
Las velas eran perfumadas,
de vainilla, me dijeron.
Mi invitada empezó a toser,
no se encontraba bien.
Dios mío que la muerte se me
muere,
y en mi casa.
Era alérgica a los frescos olores, a las alegrías y a las flores.
Apagué las velas, rápido
abrí puertas y ventanas.
Mientras ella descansaba sobre el sofá,
puse música romántica,
de las muy tristes, claro.
Pensé, vamos mal,
esta se me escapa.
Le pedí bailar uno de esos bailes agarrados.
Parecía que la cosa fluía al fin.
Pero no sé si fueron los nervios o
su larga y negra túnica encapuchada,
sin querer, le pisé el pie,
la hice caer.
Fue tal mi zozobra,
le pedí mil perdones y
le ayudé, gentil, a levantarse.
Ella, ya enfadada,
con síntomas aún de su alergia,
me retiró airada mi mano.
Me dijo entre toses que tiene que irse,
que la esperan en otra parte,
cosas de trabajo.
Yo eso lo respeto.
Le abrí la puerta cabizbajo,
otra vez mil disculpas,
yo no soy así,
es que es la primera vez que invito a la muerte.
Aceptó con ademán nervioso mis disculpas,
-¿Quedamos para otra día? 
Pero esta vez cenamos fuera –le rogué,
con una sonrisa en los labios.
Ella cerró la puerta sin mirar atrás.
Vaya, pensé
se me ha escapado la muerte.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Cambio de canal

Sentado en el sofá, 
viendo la tele,
cambio de canal,
voy de película en película,
de Alien a Viernes Trece,
La tentación vive arriba,
(la bella Merilyn)
Transporter de mi actor favorito,
rudo y sexy calvo,
uno de los nuestros.

Cambio de canal,
pensando en el ahora
intento estar presente,
oír el murmullo de la noche,
los coches que van, 
la gente que viene
bajo mi ventana abierta.
A veces consigo cierta quietud,
otras, cambio de canal.

Aburrido apago la TV,
ya son las 12 de la noche,
tengo sueño,
aunque no consigo conciliar, últimamente,
mi mente con las sábanas,
tengo ganas de verte
y cambio de canal.
Me voy al cuarto, 
pienso en el último poema que he escrito,
"Bailando con el miedo", 
tétrico compás que no bailaré.

Cambio de canal,
pienso en una sonrisa radiante, 
en unos labios que reinician vidas al tocar,
en qué haré mañana por la mañana al levantarme,
en el poema tétrico que compuse ayer, 
en el último libro que leí,
pienso en mí.

Cambio de canal,
tumbado en la cama me concentro en el presente,
dejo que fluyan el miedo y la alegría por mi cuerpo,
no hay apegos, solo el ahora de mi cuarto en penumbras.
Respiro profundamente.

Cambio de canal,
oigo en mi mente unos versos del viejo,
los escuché de uno de mis youtubers favoritos ,
“se puede hacer poesía de las pequeñas cosas”.
Yo hago poca cosa de la poesía
y eso está bien.
Sigo tumbado, buscando un último verso que cierre
el día.
Medito un rato, me estoy durmiendo al fin,
pienso una última vez en tu pelo entre mis dedos,
en la fragancia de tu cuerpo.

Cambio de canal,
mañana la veré,
hablaremos por el móvil,
estaré nervioso hasta que llegue el momento,
vuelvo a pensar en mí.
Me duermo y cambio de canal,
ya te veo…

viernes, 7 de agosto de 2020

Con el paso cambiado

Todos transitamos con el paso cambiado
por el mismo camino.
Unos lo hacen a rastras,
otros son llevados por la corriente,
los hay veloces corredores y
lentos y metódicos observadores,
también quien, atados ambos pies,
pega saltitos cada vez.

Y todos luchamos en la misma guerra,
en batallas distintas.
Unos al frente del batallón,
otros a regañadientes,
los hay héroes y temerarios al son de las bayonetas.
Algunos hay cobardes y timoratos
escondidos en las trincheras
sin atreverse a avanzar.

Todos llegaremos al mismo sitio
y todos caeremos en la misma guerra.

jueves, 6 de agosto de 2020

Mis calles

Hoy he salido de mi casa
y he notado que me han cambiado las calles.
Pero lo he notado sobre
todo
cuando volvía,
no encontraba el portal
ni el número, ni mis llaves.
Me he parado a pensar,
dónde habré dejado mi casa.
Parado en la nada,
Mirando desconcertado
atrás,
adelante.
Después de un tiempo, perdido,
me he dado cuenta
que mi hogar lo llevo
envuelto, recogido y dentro
de mi corazón.

Arrancarme el corazón

Quisiera suavemente
arrancarme el corazón
para poder abrazarlo,
con fuerza,
sobre mi pecho
y susurrarle al oído.
- Te quiero…
Nunca se lo he dicho
y no sé si tendré fuerzas
para hacerlo.

Duerme

A mi querida y dulce Emma

Duérmete mi amor
que yo velaré tus sueños,
esta noche mi alma
hará esta guardia,
y cuando de madrugada
grites, espantada, mi nombre,
apretaré con fuerza tu mano,
me levantaré despacio,
traeré agua
y volveré a tu lado.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Como un rayo de luna

Fue nuestro amor como un rayo de luna,
una noche duró blanca y serena,
donde las nubes reflejaban nuestra dicha,
y la brisa suave de primavera
pronunciaba en susurros nuestros nombres.

lunes, 13 de julio de 2020

El guardián de la noche

A mis hijos

El guardián de la noche ha llegado,
no temáis, haré guardia hasta
que os venza el sueño
y en manos de Morfeo
viajéis por el cielo.
Haré de mi puesto un juramento,
no dejaré pasar ni monstruos, ni brujas, ni trasgos…
Os lo juro por la vida que me dais y el amor que os profeso.
Hasta que os venza el sueño
y en manos de Morfeo
viajéis por el cielo.
Protegeré el calor que calienta vuestro lecho,
miraré vuestras caras, comprobaré vuestro pecho,
y con pequeños espejos atraparé vuestro aliento,
hasta que os venza el sueño
y en manos de Morfeo
viajéis por el cielo.
No me separaré de vosotros ni en mis sueños,
en la noche en calma estaré con los ojos cerrados,
el alma atenta y el susto en el cuerpo.
Hasta que os venza el sueño
y en manos de Morfeo
viajéis por el cielo.
Os cantaré una nana,
os arroparé con esmero,
os contaré mil cuentos.
Hasta que os venza el sueño
y en manos de Morfeo
viajéis por el cielo.
Por siempre a vuestro lado,
con una sonrisa en los labios y un beso en la frente.
Seré vuestro Morfeo y viajaremos juntos
por el cielo.

domingo, 12 de julio de 2020

El cuarto oscuro

Un cuarto oscuro,
ruido, quejidos de muebles,
el miedo en la boca
y en el corazón un aterrador grito que se abría paso entre mis labios
apretados.
Invoqué a la luz,
y se hizo un hueco a mi lado.
Un mar de calma me envolvió,
me sentía en paz
con la oscuridad.
Había una presencia clara y serena junto a mí.
Pero todo fue un espejismo,
un nuevo terror emergía de la paz de las sábanas blancas,
volvía la oscuridad a abrazarme celosamente,
con la pasión de una amante ultrajada.
Todo era niebla densa que oprimía el pecho y la razón,
otra vez los ruidos, quejidos del cuarto oscuro
de mi infancia.

sábado, 11 de julio de 2020

Y 20 años después

Ayer, hoy, mañana…
Ayer sabía qué me esperaba mañana:
una tarde fría pero serena,
un mirar tranquilo,
un suspiro.
Sabía qué me esperaba mañana,
una flor marchita pero tierna,
un beso tartamudo,
un susurro.
Sabía qué me esperaba mañana,
un amanecer mortecino pero cálido,
unas manos inseguras,
una caricia.
Hoy no sé qué me espera el mañana…


Recuerdos de Facebook

A Manuela

Recuerdo verte pasar a mi lado,
encadenado a hipócritas sonrisas,
tus labios impulsaron nuevas brisas
y quedé de cadenas liberado.

Tu bello rostro había malogrado
el libro de figuras imprecisas,
por andar siempre con sus locas prisas,
de nuestro amor las alas ha cortado.

Mi pobre alma Manuela te desea
y entre sombras huidizas te persigue,
mi destino, mi viaje, mi odisea.

De este mi corazón su luz consigue,
que su perpetuo fuego te posea
y que severa ley no le castigue.




jueves, 9 de julio de 2020

Un collar de lágrimas

Quiero hacer un collar con todas las lágrimas
vertidas,
colgarlo en mi cuello y salir a la calle
orgulloso,
frágil,
sereno…

martes, 7 de julio de 2020

Romance de la reina luna

Cuenta una leyenda antigua,
que en las noches serenas
claras, cuando el cielo se abre
y las estrellas desean,
asoma la reina luna
su bermeja cabellera
para conquistar a un joven
mancebo, voluntad tierna.
Niña era la reina, según
cuentan, por nombre Manuela,
enamorada de un joven
labrador, suerte funesta.
Cada domingo salía
a su finca jornalera,
dándole gracias a Dios
por su ventura y grandeza.
Un día en su granero,
lo vio remover la sémola,
su bello cuerpo tostado
por la suave y ardiente esfera
convirtió a niña en mujer.
Ardientes horas de espera
mirando su fuerte pecho,
amor de la reina aumenta.
Le hizo llamar un buen día,
como a dueño le venera,
pero el joven asustado
su dulce beso estropea
y sus requiebros rechaza.
Mas tiernas manos de seda
tocaron tímida su frente,
separan su cabellera
y el amor como una flor
germinó süave y lento.
El rostro alba de la reina
dibujaba una promesa,
-no importe lo que nos pase,
seré tu fiel compañera
por siempre jamás, mi amor-.
Las palabras embelesan
al rendido campesino,
y su pura esencia entrega
a los divinos designios.
Sus brazos con vehemencia
se abrazan con deliciosa
pasión funesta y confesa,
cuerpos de sudor perlados
con renovadas creencias
miran tranquilos al alba,
y a la luna cubierta
por el día se conjuran.
Se enteró el rey de esta afrenta
y ordenó matar al pobre
campesino de Manuela,
sin culpa y sin perdón,
en el calabozo le echan.
La niña, ahora mujer,
pidió a su rey indulgencia,
pero este la rechazaba,
era un plebeyo, ¡qué ofensa!
Se consumó la condena,
el joven triste murió.
La quebrada inteligencia
todos los días lloró,
su espíritu envenena
su maltrecho corazón.
Salió rota de su pieza,
trastornada por el dolor,
deshizo su cabellera,
aurora granate y púrpura,
contempló a la blanca doncella.
-Reina luna, reina roja,
escucha a tu más sincera
y humilde seguidora-.
Le pidió que de tinieblas
escondiera las estrellas,
que ver el rostro amado
esta vez le permitiera.
Desde lo alto se lanzó
y el pacto alunado sella.
Reina luna, reina roja
su cuerpo al cielo lleva,
y ahora la reina luna
a su joven balancea
entre sus níveos brazos,
fijo su rostro, le observa.
Desde entonces los jóvenes
que no pierden la paciencia
de su pasión prohibida,
juran su dulce promesa.
- Reina luna, reina roja,
que nuestra pasión eterna
dure hasta el fin de los tiempos. 


jueves, 2 de julio de 2020

Miénteme siempre

Miénteme siempre,
a cada instante,
pero hazlo con la dulzura
de una madre atenta y amorosa.

Miénteme siempre,
con todo tu cuerpo, labios y dientes,
con la gracilidad de un ángel y la sensualidad
de una serpiente.

Miénteme siempre,
pero con el corazón henchido de sueños y promesas,
con todas tus caricias, besos y sonrisas,
con la mirada helada de un asesino y la plegaria
de un penitente.

Miénteme, miénteme, miénteme
amor,
pero hazlo
mirándome
fijamente
a los ojos.

miércoles, 1 de julio de 2020

Aprenderé todas las lenguas

Aprenderé todas las lenguas,
recorreré despacio, con la yema imperfecta de mis dedos
los espacios que separan
las letras de tu cuerpo.

Aprenderé del Silencio
que el sonido surge de la nada,
y en el vacío hallaré mi voz,
para que tú me escuches,
para que tú me entiendas,
para que tú me quieras.

Aprenderé todas las señales
hasta hallarte
entre las cadencias de sonidos huecos
y el profundo ruido del mundo.

Ven y mira

Ven y mira. Y miré (Apocalipsis 6: 1-17)

Ven y mira. Y miré.
El tiempo se detuvo, los colores del cielo empalidecieron,
un vacío se abrió, inmenso,
ante mí surgió un brillante caballo azabache.
Sobre él un jinete imponente, frágil, etéreo, contundente.
- Abrázame muerte, fuerte, muy fuerte; - le dije,
que quiero volver a vivir,
grité. - volver a vivir.

Abrázame, acúname entre tus pechos,
mi amada muerte.
Quiero un nuevo presente, aquí, ahora, solo
nuestro.
Muerte dulce, abrázame no tan fuerte.
Que necesito volver a la vida,
tener un nuevo presente,
nuestro. 

Y la muerte apretó…

Somos mil pedazos